Inauguración III Coloquio de Literatura 2018
 
Entrevista con Diana Guzmán Doctora en Literatura
 
 
 
"La literatura llega, ese es el poder que tiene, a pesar de la lejanía, de la dispersión, del acceso muy reducido de la población a los libros, la literatura termina llegando".
 
 
 
En el marco de la Inauguración del III Coloquio de Literatura 2018, organizado por el Departamento de Literatura, tuvo lugar la Conferencia inaugural Doxas y heterodoxas de la institución literaria a cargo de:
 
Diana Guzmán, quien es Doctora en Literatura de la Universidad de Antioquia, Magíster en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, y Profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana. Sus principales investigaciones tratan el análisis del discurso en publicaciones periódicas y la historia de la lectura. Hace parte de la Red de investigadores en publicaciones periódicas y la Red de prácticas en lectura y escritura. 
 
 
  • En su Conferencia abordó los nuevos campos que se han abierto para la literatura, especialmente en torno a la pregunta por el acceso y la circulación ¿En qué consisten estos espacios?
 
Lo primero es entender que la literatura no es solamente un fenómeno que está reducido a ella misma, sino que es un cuerpo que circula, que se vende, que se imprime. Digamos que pensar en la literatura como una materialidad también es muy importante y tiene que ver con su subsistencia y sus posibilidades. 
 
Uno de esos espacios que se están abriendo es el estudio de la cultura gráfica en Colombia, que es súper necesario y requiere además del conocimiento de un literato, que comprenda cómo funciona ese sistema literario, cómo funcionan las obras literarias, pero además que comprenda cómo esas obras, y esas palabras, se convierten en un objeto de consumo y educación que circula.  
 
 
  • Aunque se han abierto nuevos espacios existe un fenómeno paralelo, según expuso, que es la falta de promoción de la literatura ¿Cómo se evidencia en la historia de Colombia esa carencia?
 
En Colombia hubo seis campañas de alfabetización institucionales, algunas exitosas otras no. El Estado ha hecho esfuerzos por alfabetizar, pero en muchas de esas campañas la literatura no ha tenido un lugar importante en el proceso de formación de lectura, porque se concebía la lectura como una práctica técnica y de necesidad primaria. De este modo, la literatura no entraba a regular a ese lector y a convertirlo tal vez en un lector mucho más crítico y menos funcional. 
 
Últimamente, el Estado ha encontrado en la literatura y en su circulación un nicho importante para que la gente lea, los lectores sean lectores críticos y para que los niños lleguen a la literatura. Pero también hay que mirarlo con lupa y hay que determinar cuáles son esas políticas de acceso, hasta dónde son realmente democráticas o no lo son. Una observación aguda y permanente tiene que ser un bemol importante para el literato en el campo de la investigación.
 
 
  • ¿Cómo transita la literatura en espacios como la ruralidad, entendiendo que Colombia es un país diverso en el que la relación con la lectura de las poblaciones varía?
 
Yo he tenido la oportunidad afortunadamente de viajar a región, y trabajar en ruralidad. La literatura llega, ese es el poder que tiene, a pesar de la lejanía, de la dispersión, del acceso muy reducido de la población a los libros, la literatura termina llegando. 
 
También hay que subrayar soportes como el digital, porque hay zonas donde puede que no llegue el libro pero llega lo digital, igual hay zonas donde no llega ninguno porque no hay cobertura de internet. Pero de todas maneras la literatura es tan poderosa que uno la puede encontrar en cualquier rincón de Colombia, eso a mí me conmovió profundamente.
 
 
  • A partir de lo que menciona ¿Qué importancia tiene el acceso a la literatura en zonas rurales?
 
Permite que las personas, que están en la Colombia profunda, conozcan otros escenarios que no ven cotidianamente, y de que además puedan entender mejor la realidad en la que están inmersos. 
 
 
  • Otro aspecto destacado en la Conferencia es la relación de la literatura con el archivo ¿Cómo funciona y para qué se genera esta forma de trabajo?
 
El archivo potencia cualquier investigación porque nos permite ser testigos del momento de producción de las ideas, y del modo como estas circulan. Además, nos protege de estar diciendo cosas que no son comprobables o de estar siempre citando a otros para poder decir lo que nosotros queremos decir. El archivo nos da voz. Y, también, confiere una formación académica rigurosa.
 
 
  • ¿Cómo ha sido su experiencia como literata con el archivo, específicamente con la investigación sobre la Editorial Bedout, en la que trabaja actualmente?
 
En este momento, estoy trabajando en una reconstrucción de la vida editorial de la Editorial Bedout. Es una editorial muy importante en Colombia que alcanzó tirajes de 98.000 ejemplares, y que llevó la lectura a sitios muy lejanos. Vendía los libros en las calles pero también en almacenes de cadena. 
 
Y a mí me parece muy importante no sólo hablar de la alta literatura sino también de la popularización de la lectura, de los modos como la lectura llegaba a sitios, a poblaciones o sujetos en donde usualmente no llegaría. Entonces Bedout me permite determinar eso y también la historia empresarial de la industria editorial colombiana. 
 
 
  • ¿Qué campos laborales existen hoy para quien se forma como profesional en literatura?
 
Pienso que la literatura siempre va a estar hermanada con la docencia, un buen literato que es capaz de transmitir, seducir, expresar, es un buen profesor. Ahora, no es el único camino. 
 
También hay otros campos: La investigación, la edición, el trabajo con la gestión cultural, con las industrias culturales. Y cada vez el literato se está abriendo más espacio en esos procesos. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
María Gabriela Novoa
Coordinadora Comunicaciones
Facultad de Ciencias Sociales