La mujer intelectual desempolvada por las letras de Vanessa Gómez

         

 

"Además, es por el hecho de ser, no sólo una mujer, sino una mujer burguesa, discapacitada, argentina, latinoamericana, entonces tú ahí vas sumando una cantidad de roles, características y condiciones, que hoy en día, siguen ensombreciendo ese lugar de la mujer intelectual".


 

Este año la Maestría en Literatura de la Facultad de Ciencias Sociales, Pontificia Universidad Javeriana, realiza mensualmente una serie de eventos académicos para dar a conocer diversos perfiles de investigadores consolidados, su obra y experiencia académica, del mundo de la literatura. 

Vanessa Gómez, candidata a Doctora en Literatura y Estudios culturales en el Área de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Libre de Berlín, fue una de las invitadas del mes de marzo, quien dictó la conferencia, a partir de su trabajo de tesis doctoral: Cuando la plenitud nace de la carencia. María Rosa Oliver: re / lecturas de la obra ausente.  

Es Antropóloga y Magíster en Antropología de la Universidad de los Andes; y se ha desempeñado, en el ámbito universitario, como catedrática en la Universidad Javeriana de Bogotá, y simultáneamente en el ámbito editorial en la Universidad de los Andes como editora de la Revista de Estudios Sociales. Y, actualmente, está vinculada a la Universidad Libre de Berlín. 

 

  • ¿Cómo llegaste a indagar la obra de María Rosa Oliver?

 

Llegué a ella por casualidad porque es una de esas mujeres escritoras, editoras, letradas, intelectuales de la primera mitad del siglo XX que han sido invisibilizadas, cuyo trabajo ha despertado muy poca atención pese a haber participado de escenarios centrales del mundo intelectual latinoamericano de ese periodo. 

Cuando estaba empezando mi doctorado, tenía un proyecto amplio sobre escritoras latinoamericanas y sobre el americanismo, me había aproximado a diversos núcleos literarios, y conocí a un profesor argentino quien trabajaba a un director argentino del que María Rosa fue amiga. Él me mencionó la referencia porque conocía su archivo el cual estaba en la Universidad de Princeton, donde yo hice mi trabajo de investigación, y me pareció muy significativo el contraste, el hecho de que María Rosa Oliver, pese a haberse desempeñado en estos escenarios tan centrales, fuera tan invisible. 

 

  • ¿Cómo entender la importancia de la escritura autobiográfica de la autora?

 

Oliver trabajó en sus memorias autobiográficas, y publicó diversos textos en la Revista Sur de Buenos Aires relacionados con el tema testimonial, los cuales muestran cómo la escritura autobiográfica se convierte en un instrumento de memoria histórica, al visibilizar el papel del intelectual como alguien con la responsabilidad de dar testimonio de lo que vivió y de las decisiones que tomó a lo largo de su trayectoria. 

Es un discurso no canónico de esos discursos que simultáneamente otros autores de la nueva generación de la novela latinoamericana o de las vanguardias literarias estaban produciendo. Así, la autora ingresa en dicha reflexión desde un registro no tan visible, pero de un gran valor porque está hablando desde su lugar como una mujer que da testimonio, una mujer burguesa de la Argentina. 

 

  • ¿Qué impacto tuvo en la autora su enfermedad?

 

Yo me enfoqué en el primer tomo de sus memorias que es el tomo de infancia en el que narra su enfermedad, cómo se contagió de la polio y su condición de no poder volver a caminar; y donde cuenta, también, todo el contexto de privilegio en el que fue criada. 

El impacto fue el de poder dar testimonio de su enfermedad y reflexionar, a partir de esta, en torno a la identificación entre su historia familiar y personal y la historia nacional, siendo una lectura crítica de los modos en que se constituía, funcionaba y operaban las oligarquías.

La importancia de este texto radica en que una condición que fue leída como carencia, como la pobre que se superó a sí misma, ella lo señala como un punto de privilegio, "si yo sufrí o tuve algunos momentos de sentirme privada mi memoria no lo registra ahora, en cambio sí pensar que sería de los niños que no tenían apellidos como yo cuyos padres no podían llamar al jefe para decir que no molestaran a la niña que está enferma". María Rosa convirtió su enfermedad en un contrapunto para reflexionar su relación con los otros no su propia carencia. 

 

  • ¿Cómo fue su entrada al mundo intelectual?

 

En su segundo libro: La vida cotidiana, que fue un bestseller, narra su entrada al mundo cultural, y el éxito que tuvo el libro tiene que ver con que ella era una personalidad pública en ese momento, y había recorrido el mundo entero como parte del movimiento internacional por la paz junto a personalidades muy prominentes como Sartre, Simone de Beauvoir, Miguel Ángel Asturias, conoció personalmente a Mao, y se entrevistó personalmente con el Che.

Sin embargo, esa misma distinción la termina convirtiendo, entre sus contemporáneos, en una personalidad pública más que en una intelectual; por eso el valor de su primer libro que logra ir a su intimidad y evidenciar su envergadura como intelectual. 


  • ¿En qué radica la particularidad en María Rosa Oliver de ser mujer en el mundo intelectual en el cual vivió?

 

La importancia es inmensa porque hay que tener en cuenta los espacios que logró conquistar María Rosa como mujer. Por ejemplo, ella fue una de las primeras juradas del Premio literario Casa de las Américas, estamos hablando de 1964, en un contexto en el que la participación de las mujeres escritoras, intelectuales, letradas, era mínima; teniendo en cuenta, además, que no se había dado la profesionalización de la Literatura. 

Además, es por el hecho de ser, no sólo una mujer, sino una mujer burguesa, discapacitada, argentina, latinoamericana, entonces tú ahí vas sumando una cantidad de roles, características y condiciones, que hoy en día, siguen ensombreciendo ese lugar de la mujer intelectual. 

Y es importante reconocer su trabajo no en relación con corrientes literarias dominantes, porque María Rosa Oliver no fue una escritora del boom, no fue de las vanguardias del 20, sino reconocerla en otras tradiciones, tradiciones que tienen que ver con la lucha de las mujeres por hacerse una voz literaria y política. A su vez, el no olvidar que ella era una privilegiada nos abre la puerta, ella y victoria Ocampo, y tantas otras, para pensar en muchas otras mujeres, que estaban participando pero que han sido invisibilizadas en muchos otros lugares como mediadoras, como agentes literarias, quienes están produciendo, están dejando un registro escrito, en literatura desde un análisis crítico y político. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
María Gabriela Novoa
Coordinadora de Comunicaciones FCS